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Si comenzamos diciendo que la Sanidad Pública cada vez deja más que desear no estamos contando nada nuevo. Somos conscientes de que contamos con excelentes profesionales y disponemos de magníficas instalaciones en hospitales y centros de salud. Nuestra denuncia va hacia «el sistema» y lo ilógico de su funcionamiento.

Primer problema, la prevención brilla por su ausencia

Muchos de los problemas de salud en la edad adulta se podrían evitar o minimizar si a lo largo nuestra vida tuviéramos en cuenta (o alguien nos explicase) medidas para prevenirlas. Los problemas que más acusan las personas mayores están relacionados con:

  • Problemas articulares: artrosis de rodilla o cadera, deformaciones, artritis, patologías vertebrales…
  • Enfermedades del corazón
  • Patologías respiratorias
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Problemas vasculares: varices, úlceras…

¿Y si hiciésemos algo por intentar prevenir su aparición? La Sanidad se ahorraría importantes costes en tratamientos e intervenciones y la población ganaría en calidad de vida. Entonces, ¿por qué no se trabaja ese tema?

Esto debería comenzar ya desde la infancia. Y es que desde niños con la excusa de que «está creciendo», «gasta mucha energía» o el «por una vez no pasa nada» se está fomentando una alimentación para nada recomendable a ninguna edad sin ser conscientes de que estamos fomentando que de adultos tengan problemas de salud. A la vista están los datos que nos muestran cómo aumentan las tasas de obesidad y diabetes infantil.

Mantener un peso saludable no es bueno solo por estética, sino porque lo que comemos es el «combustible» para nuestro organismo. ¿Verdad que a tu coche si le suministras aceite o combustible de mala calidad, con el tiempo, se acabará estropeando antes? Con tu cuerpo sucede algo similar. Todos tus tejidos necesitan su combustible que, en parte adquieren de lo que ingerimos. Escoge qué calidad de combustible quieres suministrarle a tu cuerpo.

Pero por otro lado, nuestras articulaciones también sufren más cuando más peso tienen que soportar. Por eso una de las medidas básicas que recomendamos ante cualquier problema musculoesquelético en personas con sobrepeso, es que bajen de peso. También os hemos hablado de la relación entre la obesidad y la degeneración discal en la columna.

A esto hay que sumarle que a medida que entramos en la edad adulta cada vez nos movemos menos, nos volvemos más sedentarios, tenemos trabajamos estáticos y repetitivos… La actividad física puede ayudarnos en muchos de los aspectos de nuestra vida. Como por ejemplo, en el estado de ánimo. Pero además, la actividad física tiene innumerables beneficios:

  • Reduce la posibilidad de muerte
  • Contribuye a prevenir la hipertensión arterial
  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II, entre otras
  • Reduce el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca o accidente cerebrovascular
  • Contribuye a prevenir la aparición de la osteoporosis
  • Ayuda a controlar el peso

¿Quién se debería de encargar de promocionar la prevención?

Creo que principalmente debería de partir del colectivo sanitario. Somos los profesionales con formación específica en esta materia y debería ser una de nuestras funciones.

El profesional sanitario en la educación

Y, puesto que este es un tema que se debería de atajar cuanto antes, debería de comenzar a inculcarse en buenos hábitos desde la infancia. Sin embargo, no tenemos a penas representación en la enseñanza. Como mucho, se dan casos de colegios que organizan alguna charla aislada de nutrición. Pero se quedan en eso, charlas aisladas. Mientras las máquinas expendedoras siguen conteniendo ultraprocesados, los padres y profesores no ejercen con el ejemplo ni implantan ninguna otra medida. Tampoco se interesan por implantar actividades deportivas fuera de lo que es la propia asignatura de educación física (que daría para otro artículo debatir sobre cómo se enfoca este tema), temas relacionados con las enfermedades, el envejecimiento, la dependencia o la higiene postural.

Salud laboral

Pero esto no ocurre solo a nivel educativo, sino también a nivel laboral. En las empresas no se atiende nada a la salud física y emocional de sus empleados. Son un número más. Y si produce bien. Y sino, otro lo hará.

Tampoco entiendo por qué ocurre esto. Es de sobra sabido que atender a la prevención de riesgos en las empresas reduce las bajas laborales (y por tanto, los costes derivados de ellas).  ¿Por qué las empresas no quieren entender que su mayor valor son sus empleados? ¿que cuidarlos y hacer que se sientan a gusto, en un buen entorno laboral también les va a ayudar indirectamente a mejorar su empresa?

El médico de cabecera, la vía de entrada

La principal vía de entrada a la sanidad es a través del médico de cabera y… ¿cuántas veces deriva a un nutricionista? ¿a un entrenador personal? ¿un psicólogo? ¿a un fisioterapeuta? Obviamente, habrá profesionales y profesionales, pero bajo mi experiencia profesional, ese tipo de situaciones no se están dando con la frecuencia que debería.  Se opta por polimedicar a la población como remiendo a todos los problemas que guarda detrás. Y yo me pregunto… ¿por qué?

  • ¿Falta de tiempo para dedicarle al paciente? Es más fácil recetar medicación que dedicarle tiempo a explicarle el origen de sus problemas de salud y qué opciones tiene para prevenirlos / tratarlos sin medicación.
  • ¿Falta de actualización? El campo de salud cambia constantemente conforme se realizan investigaciones y se descubren nuevos datos. Por eso los profesionales debemos actualizarnos constantemente para conocer esos avances y poder ofrecer lo mejor a nuestros pacientes. Está claro que la situación a la que se enfrentan hoy en día los médicos no es la misma que hace 50 años. Los problemas por los que acude la población no son los mismos y con el paso del tiempo han ido surgiendo profesiones que antes no existían. Es por eso que todos debemos conocer cuál es la función de cada una de ellas para poder apoyarnos en nuestros compañeros cuando lo necesitemos.

Los mayores, los grandes damnificados

Mientras eres joven probablemente no te duela nada. Puede que cada vez vayas cogiendo algún kilo de más, algún valor en las analíticas tienda a estar alto (aunque mientra no triplique los resultados puede que nadie te avise), alguna contractura que otra… pero nada lo suficientemente importante como para que te preocupes. Sin embargo, tu cuerpo de está mandando señales.

¿Qué ocurre con la edad?  Los cartílagos se desgatan, los huesos son de peor calidad, tu columna va alterando su alineación, tu cuerpo ya no es capaz de eliminar la grasa tan fácilmente… Y cuando nos llegamos a preocupar, probablemente ya sea demasiado tarde para revertir muchas de estas cosas.

Como consecuencia, acuden a nosotros diariamente muchos pacientes con dolor diario, con problemas para realizar sus actividades de la vida diaria, no encuentran alivio ya ni con la medicación…

¿Te puedes imaginar lo que es vivir con dolor constante? ¿no poder ducharte tu solo? ¿no poder cocinar porque no aguantas ni 5 minutos de pie? ¿ir de especialista en especialista y que nadie te de solución?Pues esto le está ocurriendo ahora mismo a miles de personas, especialmente en la tercera edad. ¿Y qué se les dice? Básicamente que es lo que hay, que es mayor y que tiene que acostumbrarse a vivir con dolor.

Y tu, ¿cómo te gustaría estar el día de mañana? ¿Por qué no invertir ahora tu tiempo en cuidarte para vivir mejor el día de mañana?

Ana González

Fisioterapeuta
982873799
CategoryFisioterapia
Nº registro sanitario fisioterapia reactive: C-27-001127
Nº registro sanitario terapia ocupacional reactive: C-27-001128
Nº registro sanitario podología: C-27-001180
Otros servicios que no requieren de autorización sanitaria:
Dietista - Nutricionista
Entrenamiento

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