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Seguramente has conocido a alguien, algún familiar o amigo… o amigo de un amigo que ha tenido algún problema relacionado con la vesícula biliar y su producto principal: la bilis.

En este artículo vamos a repasar para qué sirve este órgano, que problemas se nos pueden presentar con ella y la dietoterapia asociada a la misma.

 

Vesícula biliar: el órgano

La vesícula biliar es un órgano adyacente al hígado que almacena bilis, un líquido verde amarillento que se secreta en respuesta a la presencia de alimento y grasas en el tracto digestivo. La bilis actúa ayudando a romper los enlaces de las grasas para facilitar su absorción y también de vitaminas liposolubles. En el tracto intestinal se junta con enzimas del páncreas, que van a digerir las grasas, proteínas o carbohidratos de las comidas. De hecho ayuda a sus acciones y por ejemplo activa lipasas intestinales, modula la actividad de proteasas, modula también la motilidad intestinal, la secreción de hormonas gastrointestinales como la colecistoquinina e inducen la secreción de agua y electrolitos.

 

Vida y gloria de la bilis

La bilis contiene:

  • Principalmente colesterol
  • Ácidos biliares (también llamados sales biliares)
  • Bilirrubina (un producto de la descomposición de los glóbulos rojos)

La bilis contiene igualmente:

  • Agua
  • Sales corporales (como potasio y sodio)
  • Cobre y otros metales

La bilis que sale de la vesícula se denomina bilis primaria. Ésta se recapta al final del íleon terminal de forma activa. Si pasa al colon y se reabsorbe allí pasivamente hablaríamos de bilis secundaria. Y siempre un poco de bilis es eliminada con las heces.

La bilis que es eliminada en heces se reemplaza en la vesícula mediante la síntesis de nuevas moléculas por el hígado. La mezcla de bilis primaria y secundaria que se reabsorbe en el intestino regresa al hígado a través del sistema portal y es recogida por células del hígado. Aquí  ambas son transportadas al polo canalicular de los hepatocitos para ser secretadas de nuevo por la vesícula biliar. Esto se llama circulación enterohepática.

Una mayor secreción de bilis también conlleva mayores niveles de colesterol porque aumenta tanto su síntesis como su utilización por la bilis.

 

Enfermedades asociadas

Cálculos biliares

Los cálculos biliares son depósitos de materia sólida (predominantemente cristales de colesterol) en la vesícula biliar. El hígado puede secretar demasiado colesterol, que se transporta junto con la bilis a la vesícula biliar, donde el exceso de colesterol forma partículas sólidas y se acumula.

En Europa, casi el 10% de todos los adultos tienen litiasis biliar, siendo 3 veces superior la prevalencia en mujeres durante el período fértil, que en hombres.En términos generales, la prevalencia en las mujeres es el doble que la de los hombres.

La prevalencia se eleva con la edad en ambos sexos y a la edad de 65 años, alrededor de 30% de las mujeres tienen litiasis vesicular y el 20% de los varones (hablamos de epidemia de colelitiasis)

Para los 80 años, el 60% de hombres y mujeres presentan litiasis vesicular.

Los cálculos biliares a veces causan dolor, que puede persistir durante horas, en la parte superior del abdomen. Se utiliza la ecografía abdominal para poder detectarlos y si los cálculos biliares causan dolor recurrente u otros problemas, se extirpa la vesícula biliar.

 

Obstrucción de las vías biliares

Si los cálculos aumentan de tamaño lo suficiente, se tapona la salida de la bilis y se pueden producir cólicos. A un mayor nivel, esto causa una inflamación de los conductos viliares, lo que se conoce como colecistitis.

Cáncer vesicular

En un número menor de casos y derivado de la obstrucción de las vías biliares se puede llegar a desarrollar cáncer vesicular.

 

Dietoterapia

Una vez se padecen cálculos biliares (o si se ha extirpado la vesícula) es esencial una modificación de hábitos nutricionales, principalmente centrándonos en los siguientes puntos:

  • Un aumento de la actividad física de carácter moderado (la actividad muy intensa puede favorecer los dolores derivados)
  • Un mayor consumo de frutas y verduras
  • Una disminución del contenido de grasas en la dieta
  • Primar las grasas vegetales sobre las animales
  • No sobrecargar las comidas: una mejor división de ingestas diarias ayuda bastante
  • Mantenerse bien hidratado a lo largo del día

 

Ricardo Estévez
NUTRICIONISTA

info@ricardoestevez.es
600 01 70 01

Nº registro sanitario fisioterapia reactive: C-27-001127
Nº registro sanitario terapia ocupacional reactive: C-27-001128
Nº registro sanitario podología: C-27-001180
Otros servicios que no requieren de autorización sanitaria:
Dietista - Nutricionista
Entrenamiento

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