fbpx
abuso psicológico

Vamos a empezar este artículo con un ejemplo y con una pregunta:

¿Cómo se puede hervir una rana?

Si ponemos una rana en una olla hirviendo, la rana escaparía de un salto. Sin embargo, si ponemos el agua fría, y la calentamos un poco, la rana no notaría mucho el cambio de temperatura; si vamos haciendo esta operación una y otra vez, la rana se va adaptando poco a poco a una situación cada vez más desagradable. Lo más probable es que después de varios aumentos de temperatura, la rana empiece a encontrarse mal en un agua tan caliente e intente salir, pero poco a poco se ha ido debilitando con el calor y ya apenas tenga fuerzas.

Al igual que la rana, nosotros también podemos (sin darnos cuenta) adaptarnos a situaciones desagradables. Todas podemos afirmar que si alguien con quién tenemos una primera cita es celoso o controlador, no habría una segunda. ¿Pero y si nos pasa como a la rana? ¿Y si la situación va empeorando de forma tan sutil que no nos damos cuenta de lo qué está pasando hasta mucho después?

Así funcionan la violencia de género y el abuso psicológico.

¿Qué es la violencia de género?

La violencia de género, según el Instituto de la mujer “ha sido y sigue siendo una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, subordinación y de las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Este tipo de violencia se basa y se ejerce por la diferencia subjetiva entre los sexos. En pocas palabras, las mujeres sufren violencia por el mero hecho de ser mujeres, y las víctimas son mujeres de cualquier estrato social, nivel educativo, cultural o económico”.

Es una violencia que se ejerce sobre las mujeres por parte de quienes estuvieron o están ligados a ellas por relaciones afectivas (es decir, parejas y exparejas). Es continuada en el tiempo y sistemática y tiene el objetivo de producir daño y conseguir el control sobre ella.

La violencia de género incluye el maltrato físico, pero es mucho más que eso.  Incluye también:

  • El maltrato o abuso sexual. Este también puede darse dentro de una pareja: por ejemplo realizar acciones que obligan a mantener relaciones sexuales forzadas, ya sea intimidando, coaccionando, chantajeando…
  • El abuso económico: no dar acceso al dinero o a su distribución; especialmente complicado en casos en los que la mujer es ama de casa.
  • Abuso social: control sobre la vida social de la victima. Chantajes o manipulaciones si la mujer intenta quedar con otras personas (amigas, familia…).
  • Abuso psicológico: acciones intencionadas que conllevan un daño y/o riesgo para la integridad psíquica y emocional de la víctima, así como contra su dignidad como persona. Se manifiesta de múltiples formas: insultos, humillaciones, vejaciones, amenazas, etc., que son expresadas abierta o sutilmente.

Si bien todas las anteriores son formas de violencia de género y tienen consecuencias negativas sobre las mujeres que la sufren, hoy nos vamos a centrar en el abuso o violencia psicologíca.

¿Cómo saber si estamos ante una situación de violencia o abuso psicológico?

Hay muchas clasificaciones de las conductas más comunes, aquí vamos a utilizar esta de Taverniers (2001) con algunos ejemplos:

  • Desvalorización: el agresor intenta dejar en ridículo, descalificar o hacer comentarios de desprecio. Por ejemplo se ríe de tus opiniones o califica como ridículas las cosas que te gustan, utiliza la información que tiene de ti para hacerte daño (por ejemplo, te echa en cara o se burla en discusiones de cosas que tú le has contado en confianza que te preocupan)
  • Hostilidad: reproches, insultos, o amenazas, entre otros.
  • Indiferencia: No tiene empatía contigo, te castiga con el silencio si no consigue lo que quiere, minimiza tus sentimientos o te hace sentir que no son válidos. Te hace sentir que eres una exagerada, una histérica o que siempre estás mal con él.
  • Intimidación: conductas no verbales amenazantes (gestos, posturas…), destrucción de propiedades de su pareja (romper cosas, tirar objetos de valor sentimental para esa persona…)
  • Imposición de conductas: el agresor intenta controlar con quién se relaciona su pareja, directamente o por medio de chantajes emocionales( “que solo me voy a sentir si te vas, estaré triste y será tu culpa”), no le da espacio para su intimidad (por ejemplo, lee sus conversaciones privadas en redes sociales o no le gusta que se relacione con gente si no está él delante), insiste en que las cosas se hagan a su modo intentando hacer sentir culpable a su pareja.
  • Culpabilización: el agresor intenta hacer que la mujer se sienta culpable de todo (que está exagerando, que se lo merece, que la culpa es suya por “haberse portado mal con él”…), haciéndole luz de gas o gaslighting (haciéndole dudar a la persona de la realidad a base de manipulaciones, podeís leer más sobre esto aquí)
  • Bondad aparente: El agresor pone una fachada de persona amable cuando está en sociedad, que contrasta con el comportamiento en privado.

¿Qué consecuencias psicológicas puede tener el abuso psicológico para las mujeres victimas de él?

El abuso psicológico no es algo puntual. Es algo continuado en el tiempo, y que suele ir a peor; por tanto, a nivel psicológico tiene consecuencias en sus victimas, como por ejemplo:

  • Miedo y angustia: por sentir que su vida puede estar en peligro, por no saber qué decisión tomar o qué pasará si decide dejarlo.
  • Dependencia emocional: las constantes manipulaciones, así como el gaslighting, hacen que la mujer se sienta insegura. Esta inseguridad le lleva a pensar que no es capaz de salir adelante ella sola; algunos comportamientos como el control de las amistades o el control financiero por parte de la pareja también hace que la mujer se sienta dependiente de su pareja y dificulta que pueda tomar la decisión de abandonar la relación.
  • Enfado: aunque pueda no ser consciente del motivo, el hecho de estar viviendo una situación que hace daño hace que se sienta frustrada y enfadada.
  • Baja autoestima: en una situación como esta, tan prolongada en el tiempo, al final los comentarios, desprecios y humillaciones van calando en la mujer, lo que hace que se sienta peor consigo misma.
  • Minimización o justificación de lo sucedido: el hecho de estar sometido a una situación como esta durante mucho tiempo, hace que intentemos entender o explicar lo que ha pasado. Es muy duro entender que alguien que dice que nos quiere se porta mal con nosotros, por lo que se buscan algunas «explicaciones» (muchas veces facilitadas por el agresor) como “me lo merecía”, “no tenía que haberle dicho lo que pensaba porque sabía que no le iba a gustar”, “él no es siempre así, tendría un mal día”.
  • Vergüenza: muchas veces la sensación es de miedo a contarlo porque otras personas no se lo creerían (“Parece tan buena persona”) o por lo que vayan a decir o pensar otros si se enteran.
  • Culpa: Parte de las manipulaciones del agresor se basan como comentábamos en la culpa y el chantaje emocional, lo que puede llevar a que la mujer se sienta “culpable” de lo que está pasando en la relación
  • Desconfiar de los propios sentimientos: “estoy exagerando, no tengo derecho a sentirme así” “no ha sido para tanto”.

En resumen, si tu pareja:

  • Te hace sentir mal constantemente.
  • Destruye cosas de valor para ti o rompe tus cosas cuando se enfada.
  • Te hace sentir que la culpa de todo es siempre tuya.
  • Es violento con objetos o animales.
  • Te insulta, menosprecia o se rie de tus gustos/aficiones/opiniones.
  • Te intimida.
  • Controla tu vida social o tus decisiones económicas.
  • Hace que te sientas culpable si quieres relacionarte con amigos o familiares.
  • Te castiga con el silencio durante días si las cosas no salen como él quiere.
  • Te dice que eres una exagerada por sentirte mal tras comportamientos como los anteriormente mencionados (insultos, chantajes, agresividad).
  • Hace que te sientas mal contigo misma.

Podrías estar en una relación abusiva.

Si os encontrais ante esta situación hay ciertos recursos que podeís utilizar:

  • Llamad al teléfono 016, gratuito y no deja rastro en la factura del teléfono.
  • El gobierno de España dentro del ministerio de igualdad pone a nuestra disposición esta web con recursos, asociaciones y cómo actuar en estos casos.

Fátima Piñeiro

Psicóloga Clínica
982873799
Nº registro sanitario logopeda reactive: C-27-001230
Nº registro sanitario psicología clínica reactive: C-27-001210
Nº registro sanitario odontología reactive: C-27-001203
Nº registro sanitario fisioterapia reactive: C-27-001127
Nº registro sanitario terapia ocupacional reactive: C-27-001128
Nº registro sanitario podología reactive: C-27-001180
Otros servicios que no requieren de autorización sanitaria:
Dietista - Nutricionista
Entrenamiento