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antiinflamatorios

Los AINES (antiinflamatorios) son los medicamentos más conocidos. Entre ellos, la aspirina, el ibuprofeno, el diclofenaco o el naproxeno son los más utilizados. Seguro que los has tomado alguna vez, incluso sin prescripción médica.

Pero que sean populares y económicos no quiere decir que estén libres de riesgos. Incluso se está desaconsejando su uso para tratar los síntomas de una lesión porque pueden dificultar la recuperación del tejido dañado. Os explicamos por qué.

¿Qué es la inflamación?

La inflamación es un proceso natural de nuestro cuerpo frente a agresiones. Suele ir acompañada de síntomas como el dolor, la sensación de calor y por la hinchazón de los tejidos afectados.

Nuestro organismo recurre a este proceso para mejorar el riego sanguíneo en la zona afectada y poner en marcha mecanismos de autorreparación. Además, se secretan ciertas sustancias que provocan la activación de las fibras encargadas de transmitir el dolor. Con todo esto, el cuerpo busca que el individuo sea consciente de que una estructura está dañada y necesita protegerla.

La inflamación se ha visto siempre como un proceso contra el que había que luchar con todos los medios terapéuticos posibles. De ahí que sea habitual el uso de medicamentos antiinflamatorios. Sin embargo, el proceso inflamatorio pone en marcha mecanismos de reparación y regeneración de los tejidos que, de bloquearlos, dificultarían este proceso.

¿Qué son los antiinflamatorios?

Los antiinflamatorios tienen tres efectos principales:

  • Antiinflamatorios
  • Analgésicos
  • Antipiréticos (reducen la fiebre)

Además también son antiagregantes plaquetarios y antitrombóticos. Por lo que también se indican en la prevención del infarto de miocardio y de los ictus. Es habitual que las personas mayores tomen ADIRO o aspirina para la prevención de la aparición de trombos.

¿Cómo actúan?

Los antiinflamatorios bloquean la actividad de las sustancias químicas liberadas por el cuerpo responsables de que se produzca calor, enrojecimiento e hinchazón. Sin embargo, como os comentábamos, estas también son las sustancias que ayudan a asegurar el riego sanguíneo de la zona dañada, evitar la extensión del daño, atraer células de defensa, acelerar la limpieza de las células muertas y regenerar o reparar el tejido.

¿Cuándo tomarlos entonces?

Debería ser un profesional de la medicina el que tomase esta decisión. Sin embargo, por todo lo que explicamos en este post queremos advertir de que no siempre en todos los procesos agudos será necesario tomarlos. En lugar de bloquear la inflamación, deberíamos buscar controlarla para conseguir una reparación correcta. Y es que existen multitud de alternativas más eficaces y eficientes para reducir la inflamación y controlar el dolor.

El reposo (relativo), la inmovilización, la compresión de la zona o la aplicación de frío son tratamientos que puedes aplicar tu mismo para reducir la inflamación de una manera natural. Incluso, en cuanto a alimentación también sería importante tener en cuenta que existen alimentos que deberíamos evitar y otros que están recomendados en procesos inflamatorios.

Sin embargo, habrá otras situaciones en las que la respuesta de inflamación será desmesurada y nuestro cuerpo necesitará ayuda para mitigar sus efectos. En esos casos, nos hará falta echar mano dela medicación antiinflamatoria. Pero SIEMPRE bajo prescripción médica.

¿Cuáles son sus riesgos?

Además de lo comentado, en cuanto a dificultar los procesos de reparación, también:

  • Favorecen el desarrollo de hipertensión vascular
  • Desarrollo de insuficiencia cardíaca congestiva
  • Disminuyen la eficacia de diversos medicamentos, por lo que es muy importante ajustar las dosis cuando se combinan
  •  Desarrollo de fallo renal secundaria al uso de AINES
  •  Efectos secundarios gastrointestinales: ardor, dispepsia, pirosis, úlceras gástricas y duodenales

Hay que cuidar especialmente su uso en las personas mayores. Debido a las consecuencias de la edad y a la polimedicación de estas personas que hacen que aumenten las posibilidades de efectos adversos o enferedades asociadas.

Así que ya sabéis. Toda medicación no es inocua y tiene sus consecuencias. No deberíamos automedicarnos, ni siquiera con algo tan conocido como los AINES, sin una prescripción clara médica. Aún así, los médicos también deberían de tener en cuenta todos estos factores y la posibilidad de recomendar otras medidas que sea recurrir a la medicación, como derivar a fisioterapia en muchos casos que puede aliviar los síntomas de una manera más eficaz y sin efectos secundarios.

Ana González

Fisioterapeuta
982873799
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